Impacto local

La construcción y explotación de las centrales hidroeléctricas en los territorios de montaña, como se ha señalado, tuvo una importante repercusión social y económica en los municipios. La llegada de cientos de trabajadores, la construcción de
infraestructuras y el aumento de la demanda de productos locales tuvo su mayor impacto en el momento de su creación, hasta la mitad del siglo XX.

En la década de los años 70 del siglo pasado se produce un creciente proceso de automatización de las centrales que disminuyó progresivamente el personal empleado por las compañías. A partir de los años 90 se inicia además el proceso de subcontratación del personal para el mantenimiento. Son empresas externa, radicadas fuera de la comarca quienes se ocupan de buena parte de las pequeñas obras y renovaciones. De esta forma el mayor impacto positivo sobre el territorio, que era el empleo local, ha disminuido grandemente. El salario de los empleados era la forma de que una parte (pequeña) de los ingresos obtenidos por la venta de la electricidad en las ciudades, repercutiera en la economía de los territorios de montaña donde ésta se produce. En los últimos 50 años los puestos de trabajo locales en el sistema Cinca-Cinqueta han disminuido un 80%.

Por otra parte los municipios reciben unas tasas de las centrales eléctricas. El establecimiento de las centrales hidroeléctricas se produce por la concesión administrativa de unos caudales a unas compañías privadas para unos usos determinados. Ocurre que cuando estas concesiones caducan pasan a la Confederación Hidrográfica (del Ebro en nuestro caso). Con la reversión de centrales al Estado, los ayuntamientos pierden el ingreso del IAE y solo queda el IBI. Hay un movimiento en favor de una distribución más equitativa de los rendimientos de las centrales que han sido revertidas al estado español.

Los municipios del Pirineo y del medio rural en general, desearían que las tasas que reciben de las centrales y líneas de alta tensión fueran mayores. Además están las discrepancias con los pagadores del IBI sobre cual la base de para aplicar el impuesto, pues resulta evidente en los edificios de las centrales, pero es más difuso para los embalses, canales, plantas transformadoras, viales y edificios auxiliares. Por otra parte las instalaciones, además del caudal, que fue objeto de la concesión administrativa, suponen una ocupación del monte público sin ninguna contraprestación a sus titulares.

Actualmente, todo el sistema hidroeléctrico Cinca-Cinqueta, con una producción con un Valor Añadido Bruto de más de 12 millones de euros anuales, aporta a la comarca unos 12 puestos de trabajo. Para esto se ha de soportar la inundación de una parte del territorio, los impactos paisajísticos de la pequeñas presas, canales no soterrados, centrales y subestaciones eléctricas, tuberías forjadas, líneas de alta tensión con sus vías desforestadas, ruidos ocasionados, campos electromagnéticos, etc. que ocasionan unas externalidades difícilmente calculables.

Cabe preguntarse si el sector eléctrico es un elemento de desarrollo o más bien una carga. para la comarca. En estas condiciones de explotación el Sobrarbe y en especial Lafortunada soportan unas hipotecas al desarrollo que sólo benefician social y económicamente a otros territorios.

Reversión de Centrales Hidroeléctricas. Esta página web reúne documentación sobre este proceso de lucha municipal que afecta a municipios de toda España. Ofrece legislación, jurisprudencia y un dossier de prensa.

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