
Sistema Cinca-Cinqueta
El sistema de aprovechamiento hidroeléctrico Cinca-Cinqueta es un ejemplo de eficacia, eficiencia y sostenibilidad gracias a una perfecta comprensión del territorio.
El sistema se basa en aprovechar desniveles de terrenos combinando pequeños embalses y canalizaciones para garantizar, mediante derivación, un elevado rendimiento, a través de un diseño ingenioso y eficaz de una red de conducción hidroeléctrica de alto aprovechamiento y conocimiento del entorno.



Un canal artificial mantiene la cota para alimentar la central de Bielsa, situada en Javierre, a la entrada del Valle de Pineta. De nuevo se produce electricidad y se libera el agua que queda embalsada allí mismo formando el lago de Pineta, ya en el Cinca.
El río Cinca sirve de canal natural a las aguas que son canalizadas y turbinadas a la altura de Salinas donde se ubica una tercera central, que data de 1946.





En su conjunto todo el sistema tiene una potencia instalada de 111.760 Kw y una energía media anual producible de 366 millones de Kw/hora.

Tras siglos de olvido y abandono, los inicios de su construcción ya en el año 1918, marcaron el inicio de la modernización de estas tierras gracias a la construcción paralela de una infraestructura de carreteras y de equipamientos sociales necesarios para traer a la fuerza laboral que construiría las obras, parte de la cual se asentó en la zona. Este es quizás uno de esos pocos casos donde la ‘mano invisible’ del mercado con el único interés de ser eficiente y rentabilizar las inversiones sirvió en su día para mejorar la calidad de vida de la población con un moderado (si los comparamos con cualquier otra obra de producción de energía) impacto en el entorno.